EL CORAZÓN DE TODO
La Cripta de los Papas: el «pequeño Vaticano»
La cámara más venerada de San Calixto: nueve papas, inscripciones griegas en la piedra y un martirio en el año 258.
Ver visitas a las catacumbas en GetYourGuide ↗Una pequeña sala en el centro
Por mucha escala que tenga San Calixto —veinte kilómetros de galerías, medio millón de enterramientos—, su corazón es una única cámara pequeña: la Cripta de los Papas. Se ganó el apodo de «pequeño Vaticano» porque es el lugar de sepultura de nueve papas del siglo III, enterrados juntos en el cementerio que ellos y su Iglesia administraban. Al estar en ella, te encuentras en el núcleo histórico de todo el complejo, la razón por la que San Calixto importa más que casi cualquier otra catacumba.
Nombres grabados en griego
Lo que otorga a la cripta su extraordinaria inmediatez es que aún puedes leer los nombres. Varias de las inscripciones originales de los papas sobreviven, talladas en la piedra en griego —la lengua de la Iglesia romana primitiva—, incluidas las de Ponciano, Antero, Fabián, Lucio y Eutiquiano. No son reconstrucciones ni placas; son las letras auténticas del siglo III, grabadas cuando estos hombres fueron enterrados. Pocos lugares te permiten estar tan directamente frente al registro del papado temprano.
El martirio de Sixto II
La cripta fue testigo de uno de los momentos más agudos de las persecuciones. En el año 258, durante el reinado del emperador Valeriano, el papa Sixto II fue apresado y decapitado mientras celebraba la liturgia en este mismo cementerio, y también él fue enterrado en la Cripta de los Papas. Es un recordatorio de que las catacumbas no solo eran donde la Iglesia primitiva enterraba a sus muertos, sino a veces donde morían sus líderes: la historia aquí no es abstracta.
Perdida y hallada de nuevo
La cripta, como todo el cementerio, estuvo perdida durante siglos. Cuando Roma se encogió y las catacumbas cayeron en desuso, fueron olvidadas, sepultadas bajo viñedos en la Vía Apia. Fue el arqueólogo Giovanni Battista de Rossi —fundador de la arqueología cristiana moderna— quien redescubrió la Cripta de los Papas en 1854, identificándola a partir de las inscripciones supervivientes. Ese redescubrimiento es la razón por la que puedes visitarla hoy, y por la que los nombres en las paredes pueden leerse siquiera.
Cómo verla en tu visita
La Cripta de los Papas está en el recorrido guiado, así que toda visita a San Calixto pasa por ella: no necesitas buscarla ni pagar extra. Tu guía señalará las inscripciones y contará la historia de los papas y de Sixto II. Es un espacio pequeño, silencioso y con luz tenue, y el lugar natural de la visita para detenerse y asimilar lo que son las catacumbas: no una curiosidad, sino el lugar de descanso de las personas que construyeron la Iglesia primitiva, aún aquí, aún con nombre, bajo la vía romana.